| FANNY SANIN | ||
| Por: M Belén Sáez de Ibarra | ||
| Fanny Sanín se inscribe en la más rigurosa tradición de la pintura de las vanguardias del siglo veinte, que en el actual vasto universo del campo del arte contemporáneo cuenta con una renovada atención hacia sus valores artísticos. La abstracción geométrica constructivista, (desde donde Sanín ha venido desarrollando su trabajo por más de cuarenta años); sus variantes en el arte cinético; la abstracción geométrica que derivó en algunas formas del minimalismo y en el conceptualismo: son propuestas estéticas que hoy suscitan un gran interés cuando se trata de una reflexión alrededor de un balance de los aportes recientes de la pintura a las posibilidades del pensamiento desde las prácticas artísticas en nuestra cultura. | Fanny Sanín ocupa un lugar protagónico en este balance. Su obra se destaca por haber asumido desde sus inicios en los años sesenta una posición de constante intercambio con el pensamiento global, con la escena del arte internacional, pero referenciada de una forma sutil y profunda a reflexiones propias de su origen latinoamericano. Artistas de una generación previa en Colombia como Edgar Negret,Eduardo Ramírez Villamizar, Omar Rayo, entre otros, abrieron a partir de mediados de los años cincuenta estas posibilidades de apertura internacional sin abandonar la sensibilidad local. Así Sanín, desde muy joven buscó nutrirse con los desarrollos de las escenas del arte en donde confluían artistas, intelectuales y científicos de todas partes del mundo. | En aquellos años era muy necesario desplazarse físicamente para lograr este propósito. Inició este proceso en Méjico en los años sesenta y después de una larga estancia en Londres, se radicó en Nueva York, donde actualmente vive y trabaja. En Nueva York encontró el clima propicio para desarrollar complejamente su trabajo ya que este ha sido un punto de encuentro y de remisión de las propuestas de las pinturas de vanguardia a las que nos hemos referido, las cuales en su diversidad se han alimentado entre ellas, dado un presupuesto común que las une en la construcción geométrica, reticular, arquitectónica y espacial; y por supuesto, dado un presupuesto intelectual que les otorgó sentido. |
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| En la segunda mitad del siglo veinte el clima intelectual que le dio curso a los debates teóricos en las ciencias humanas y en el arte, giraron en torno a las teorías del estructuralismo y sus derivaciones que aún hoy fundamentan nuestra concepción de la realidad. En estas teorías la realidad ya no puede ser representada desde el lenguaje, sino que ella es más bien construida arbitrariamente por el orden de un sistema de signos que se cierra sobre sí mismo; más allá de ese sistema de significaciones el pensamiento no es posible. | La realidad no puede ser expresada, ella es solamente el orden social que nos hace posible constituirla y conocerla; el signo no es expresión de una naturaleza y una vida externa al lenguaje. Es el lenguaje quien las edifica. Así, estas manifestaciones artísticas a las que nos hemos referido, emulan desde el pensamiento abstracto de las construcciones geométricas, esa idea de orden construido que se basa en reglas y principios interiores al sistema mismo de la representación. | Fanny Sanín viene trabajando en infinitas posibilidades de ordenamiento de formas duras de la geometría desde el interior del universo propio de la pintura que le sirve de metáfora de un sistema de signos que se repliega sobre sí mismo. Llega a ser sorprendente la gran riqueza formal de sus obras en donde ninguna de sus piezas se repite. Estudia las formas geométricas utilizando una técnica bidimensional desde la pintura y el dibujo pero a través de una racionalidad esencialmente espacial. |
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| Sanín crea sistemas espaciales con distintos espesores de profundidad, recreando estructuras complejas sensorialmente armónicas. Para ello Sanín se apoya en un profundo trabajo alrededor del comportamiento del color en nuestra percepción síquica e intelectual del mundo. Es una gran colorista. Al color le deben sus obras su carácter finamente sensual, así como el movimiento y la vibración de un ritmo interno de las composiciones, de modo que ellas despiertanen nuestra percepción un sentimiento de una realidad que no es estática, pero en cambio siempre cambiante. Estas piezas que se exhiben de su último periodo, que abarca varios años de producción desde el 2006 hasta hoy, | quizás tengan una connotación mítica y espiritual.El juego con el color y las formas nos llevan al interior de un espacio muy íntimo, intelectualmente muy cercano a la experiencia sensible de un paso hacia otro lado que va mas allá del orden de lo que existe. Un lugar transcendente más allá del propio universo de esa pintura. Quizá inconscientemente Sanín está influenciada en este último periodo por la sofisticada representación simbólica prehispánica cuya preocupación fundamental se dirige a señalar la condición animista de todas las presencias de lo vivo: la dualidad empírica-transcendental de lo vivo. Esta simbología es esencialmente geométrica. | Una iconografía dualista que se repite matemáticamente como en una suerte de réplica de espejos que coexisten simultáneamente desde varias ubicaciones de estos sistemas espaciales; en donde prevalecen los colores terracotas, ocres, en la paleta de colores cálidos para ser armonizado con los fríos grises -. Una arquitectura simbólica, que se abre hacia el subsuelo en distintas dimensiones y escalas de profundidad. Una puerta de acceso a lo que no podemos conocer. El orden de un sistema de signos tan ricamente recreado en sus pinturas está abierto desde estas puertas –umbrales- a la posibilidad imposible de lo no pensado. |
